Hace mucho tiempo, cuando el mundo era joven todavía, descubrí que las palabras tenían la capacidad de escabullirse y llegar a los rincones más recónditos del alma. Fue esa causalidad espléndida la que me atrapó allá por el 2004, cuando empecé a narrar historias con el grupo Cuenteleos.

          Desde entonces, he recorrido muchas salas, bibliotecas, escuelas y otros espacios compartiendo cuentos y cantos.

 

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El País de Treinta y Tres y Vuela, Pájaro del Alma.